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Autopsia de mi Vida
"...Lógicamente, después de tres años de enfrentamiento civil, había oído hablar en muchas ocasiones sobre la muerte, pero ignoraba, con mis escasos once años, lo qué podía ser y en qué consistía. El desgarrado grito de "le han matado" que lanzó mi madre por alguien desconocido, suscitó mi curiosidad y me mantuvo pegado a la ventana. Enseguida comprendí, al oir el sollozo de mi madre, que la muerte era dolor y llanto; y con mi mirada obsesiva aprendí que morir significa la inmovilidad de un cuerpo y, en ocasiones, algo que más tarde me acompañaría en mis estudios tanatológicos: sangre." |
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"No es fácil hacer una autopsia al propio padre. Nos topamos con preguntas que no sabemos o queremos formular y con respuestas que nos resistimos a oír. Existen silencios tácitos y pudor por ambas partes. Existen tejidos delicados que no admiten manipulación de manos extrañas. No es una autopsia al uso: no consiste en sacar trapos y tripas, sino en conocer de dónde venimos".
"Creo que el motín de la cárcel de Carabanchel, el incendio de la cárcel de Alcalá de Henares y el secuestro en el Psiquiátrico Penitenciario fueron los tres acontecimientos de mayor violencia que me han tocado vivir. Ahora bien, gracias a ellos he podido dar un gran paso en el conocimiento de la psicología humana y he descubierto, por ejemplo, que la violencia va acompañada a veces de notables actos de solidaridad e incluso de heroísmo, como ocurrió con algunos reclusos que, exponiendo su vida, trataban de salvar a sus 'colegas' atrapados en las galerías". "Por otra parte, el paciente (contracción de padeciente, con todo lo que conlleva de dolor y sufrimiento, y por tanto de solidaridad con su padecimiento) ha comnezado a ser llamado cliente o, lo que es aún más preocupante, usuario. No acabo de comprender bien del todo qué es lo que el enfermo usa: al médico, a su dolor, a la institución, a la moda o a sus intereses económico-laborales". "A mis años ya me acompañan los primeros deterioros, los que suelen iniciarse de forma solapada. Lucho para que a la torpeza de las piernas no se una la premiosidad del pensamiento y de la palabra que se escapa. Mantengo la curiosidad batallanado contra la apatía y la triste melancolía donde sobreviven numerosos recuerdos y olvidos que se van potenciando con los años. Percibo las alteraciones vasculares al tiempo que compenso la senilidad mediante la actividad, como lo he visto en biografías señeras tales como la de Goethe, Miguel Ángel, Pasteur, Voltaire, Churchill, Juan XXIII, Picasso y otros muchos que mantuvieron una intensa actividad intelectual y existencial cumplidos muchos años..." |
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